La máquina UV que limpia de coronavirus de los hospitales

20/07/2020

La lucha contra el Covid-19 también se pelea estos días al milímetro en cada rincón de los centros hospitalarios por los equipos de limpieza. El coronavirus ha demostrado tener una alta capacidad de transmisión y fácil apego a todo tipo de materiales de forma invisible. Su resistencia complica las labores de desinfección de las salas en plena crisis sanitaria.

Una de las técnicas más innovadoras en esta particular batalla contra el virus son las lámparas germicidas de irradiación ultravioleta (UVGI). Con esta tecnología tanto las estancias de los hospitales como los quirófanos quedan libres del bicho tras su paso en un corto periodo de tiempo.

"Son muy efectivas porque destruyen tanto el ADN como el ARN, donde está la programación genética de los virus y las bacterias. Una destrucción total en poco tiempo que permite el acceso casi inmediato a las estancias", destaca el doctor de la Clínica Universidad de Navarra, Francisco Guillén Grima, cuyos centros en Madrid y Pamplona aplican esta técnica pionera de trabajo.

Se trata de una tecnología relativamente novedosa en España. Con las técnicas tradicionales de esterilización de espacios, como el peróxedo de hidrógeno y las botellas de gas o vapor, los pacientes deben esperar entre una y tres horas para poder acceder a la habitación. Mientras que los equipos ASEPT-2x UV permiten su entrada en poco más de 10 minutos después de la salida del último paciente.

"Las recibimos hace justo ahora dos años. La primera vez que las utilizamos fue porque se había intervenido quirúrjicamente a un paciente infeccioso, pero el quirófano se necesitaba urgente para un transplante cardiaco. En estos casos, te avisan cuando hay una posible donación y se debe actuar de inmediato. Metimos las dos torres y en 20 minutos el quirófano estaba operativo", añade Guillén Grima que también fue uno de los 70 científicos que firmaron el manifiesto enviado en marzo a Pedro Sánchez solicitando el confinamiento de la población.

Fabricados por la firma canandiense Sanuvox, los equipos tienen una altura de poco más de un metro y medio. Con apenas 45 kilos de peso, su transporte se realiza de forma sencilla con sus ruedas guía por todas las dependencias del hospital.

El único inconveniente que pueden tener estos equipos son las zonas de sombra que genera la lámpara UV cuando actúa. Para contrarrestar este hándicap, el personal técnico sitúa la máquina en varios puntos de las habitaciones.

"Uno de los equipos se compone de dos torres que trabajan simultáneamente y cada lámpara se activa cinco minutos. Ahora con el tema de coronavirus hemos subido a seis minutos para asegurar la desinfección como un margen de seguridad total."

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